Lo
más práctico y seguro que conozco para bajar significativamente de peso
es el “Registro de alimentos” o el “Diario de alimentos”. Las personas
que anotan todo lo que comen y beben, bajan el doble o más de peso que
aquellos que no lo escriben. Elaborar un diario de alimentos ejerce un
efecto de autoconocimiento y de autocontrol sobre lo que se come y bebe
porque despierta nuestro sentido de sensatez al reconocer y contabilizar
todo lo que ingerimos. Nos favorece para descubrir las causas de porqué
subimos y no bajamos de peso. Nos ayuda a encontrar nuestros errores y a
exhibir nuestros excesos, picoteos y carencias de nuestra alimentación.
En especial, nos sirve para examinar los hábitos alimentarios que hemos
adquirido a lo largo de nuestra vida que pueden estar dominándonos sin
darnos cuenta de ello. Observar y aceptar lo que ingerimos nos permite
conocernos mejor y particularmente nos auxilia para reflexionar sobre lo
que podemos cambiar y mejorar acerca de nuestra alimentación. Nos
favorece para convertirnos en constructores de nuestra salud y
responsables de nuestra pérdida de peso.
Mantener un diario de alimentos no tiene por qué ser una tarea
complicada, incluso, parece que el simple acto de escribir lo que
comemos nos anima a consumir menos alimento. Sin dejar de comer lo que
nos gusta, podemos bajar de peso, con el simple acto de avivar nuestra
consciencia podemos adelgazar. El mejor registro es aquel que se hace
con actitud de apertura, sin juicios ni críticas, sin resistencias de
nuestras costumbres para capitular sobre cómo intercambiar un hábito
malo por uno bueno. Al creer en nosotros mismos y sabernos capaces de
convertir nuestros sueños en realidad, podremos hacernos responsables de
nuestro resultado.
Se sabe con certeza que la obesidad es una enfermedad con una fuerte
influencia psicológica. Por este motivo, incluir en el registro las
sensaciones asociadas al momento de consumir cada alimento y los
sentimientos que genera lo que se come, o bien los motivos que le han
llevado a comer dichos alimentos resulta muy útil en caso de que la
persona tenga dificultad para comer saludable y no sepa con certeza cuál
es la razón o los motivos por los que pierde la voluntad. Como lo dijo
James Gordon, “No es que unas personas tengan voluntad para hacer las
cosas y otras no. Sino que unas están listas para el cambio y otras no”.
En ocasiones el consumo de ciertos alimentos se asocia a sentimientos
concretos que surgen en determinados momentos del día, a encuentros con
determinadas personas, a la realización de según ciertas tareas
repetitivas y aburridas, o el momento de la comida en el que puede que
la persona esté sola o acompañada. El enfado, el nerviosismo, la
ansiedad, la alegría desmesurada, el agobio, las prisas o el cansancio
pueden motivar conductas insanas con los alimentos que conviene,
primero, analizar y reconocer para después canalizar correctamente.
La mayoría de las personas pueden adelgazar si tienen un acompañamiento y un apoyo adecuado. El mejor Coaching que
conozco es el que tiene como objetivo ayudar a la persona a
responsabilizarse de su propio cuidado, es el que tiene como fin guiar a
la persona a reconocer sus propias acciones para auxiliarlo a decidir
por sí mismo lo que es mejor para él o ella.
Con frecuencia dedico una buena parte de la consulta a revisar y
analizar el registro de lo que comen mis pacientes, principalmente
hablamos de sus pensamientos, actitudes y sentimientos durante las horas
de comida, así los ayudo a darse cuenta de sus costumbres. Te
preguntarás ¿por qué? Porque para adelgazar es necesario adentrarnos a
nuestros pensamientos y sentimientos porque nuestro cuerpo es el reflejo
de nuestro estado mental y emocional. Especialmente los escucho con
atención y les ofrezcoel Coaching mas
apropiado para la ocasión y la información más contundente para el
momento. Sesión a sesión les brindo las herramientas necesarias para que
ellos o ellas vayan tomando las riendas de su alimentación, decidan qué
comer, cuánto comer y cómo combinar sus alimentos.
En conclusión:
La mejor forma de perder esos kilos de más y no volver a recuperarlos es
siendo sinceros con nosotros mismos al aceptar lo que ingerimos. El
registro nos ayuda a no autoengañarnos, nos asiste para tomar conciencia
de nuestros hábitos y así mejorarlos y corregirlos. Lo importante es
darle prioridad a nuestra salud y generar un futuro mejor. Es preferible
comer sano que permitir una dieta dañina; es preferente hacer ejercicio
y vivir sano que creer en las dietas milagrosas. Aristóteles nos dice:
“Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un
acto, sino un hábito”. El registro de alimentos es la mejor herramienta
para adelgazar siempre y cuando esté acompañado 
